La indefensión de los menores ante los abusadores sexuales

Todos los días, ocho niñas o adolescentes llegan desde alguna de las 19 localidades de Bogotá a practicarse un examen que compruebe que han sido víctimas del abuso sexual de un padre, un padrastro, un tío o un primo, los principales autores de este delito. Entre el primero de enero y el 30 de septiembre de este año fueron 2.252.

 Esas niñas y jóvenes menores de 18 años representan el 84,9 por ciento de los casos de mujeres agredidas sexualmente en la ciudad en nueve meses y el 83 por ciento de todos los casos que los especialistas forenses atendieron en el periodo, incluidos hombres y mujeres de todas las edades.

La organización Aldeas Infantiles SOS Colombia, que este lunes promovió un plantón en la plaza de Bolívar para denunciar este delito utilizando la exhibición de juguetes que simbolizan las denuncias de los niños afectados, advierte que los registros oficiales demuestran que el 76 por ciento de los casos de abuso sexual infantil ocurren en el interior de los hogares. “En el 88 por ciento los victimarios son padres, madres, hermanos, hermanas, tíos, tías o conocidos”, dice Ángela Rosales, directora de la ONG.

Ni una sola de las 19 localidades urbanas de Bogotá se salvó de aparecer en el listado de zonas afectadas por un delito del cual solo se denuncia el 30 por ciento de los casos reales, según el director del Instituto de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdez, quien advierte que ese porcentaje surge de comparar los registros de las ONG con los exámenes que practica el instituto dentro de procesos judiciales.

En Bogotá, la ciudad que más casos de abuso sexual registra en el país, el 44 por ciento de estos tienen como víctima a un niño o niña menor de 11 años: entre enero y septiembre, Medicina Legal les practicó examen a 1.191 menores de esta franja de edad, la mayoría niñas.

En el 88 por ciento los victimarios son padres, madres, hermanos, hermanas, tíos, tías o conocidos

En el plantón que promovió Aldeas Infantiles SOS Colombia, los protagonistas fueron los juguetes. “Porque son los únicos testigos de los abusos que se cometen contra los niños”, explicó Rosales. Y agregó que con ellos se quiso poner en evidencia la impunidad que rodea este crimen contra la infancia.

Más del 70 por ciento de los abusos que son conocidos termina en la impunidad porque los procesos se demoran tres y cuatro años, y al final los funcionarios judiciales no aceptan los testimonios de los niños.

En Bogotá, este delito se comete en todas las localidades, pero en los primeros nueve meses del año el número fue más crítico en Kennedy, Bosa, San Cristóbal, Suba y Ciudad Bolívar, localidades donde se presentaron, en conjunto, 1.052 de los casos.
Para Aldeas Infantiles, uno de los mayores problemas que impiden prevenir los abusos es la falta de acciones de prevención que les enseñen a las familias a detectar las señales de alarma, porque ni en Bogotá ni en el país existen asesorías cercanas a las personas.

En otros casos –cuenta Rosales– el problema es de ocultamiento, pues hay temor a las consecuencias de denunciar a un adulto abusador. Eso lleva a que se obligue a los niños a callar, a no denunciar, y no se tomen medidas para judicializar y castigar a la víctima del abuso. “Esto lo que hace es repetir el círculo de la violencia y dejar expuestos a otros niños al abuso de ese adulto”, explica Rosales. Por último, recomienda que ante la sospecha de que un niño o niña esté siendo víctima de abuso, se debe llamar a la línea de atención 141 del ICBF, Unidad de Delitos Sexuales, Fiscalía, comisarías de familia, estaciones de policía, clínicas y hospitales.

Los juguetes contaron lo que los niños no son capaces

Camilo tiene 5 años, y le da miedo cuando suena la campana para el recreo. Una persona no lo deja salir a jugar y lo obliga a ir al baño. A Melissa, de 8 años, un hombre le regalaba dulces a cambio de que se dejara fotografiar sin ropa junto a otros niños. Nadie podía saber, pues era una sorpresa.

Estas son el tipo de cosas que callan los menores y de las que sus juguetes son los únicos testigos.

Este lunes, más de 500 muñecos se reunieron en la plaza de Bolívar para decir lo que los pequeños no son capaces de contar y protestar en contra del abuso sexual infantil.

El evento lo organizó Aldeas Infantiles SOS Colombia, entidad de protección de los más chicos en riesgo social, basado en el cuidado familiar, con ocasión del Día mundial para la prevención del abuso sexual infantil, celebrado el domingo 19 de noviembre.

La jornada de protesta también se hizo con el fin de prevenir a los padres para que estén alerta respecto a aquellos que están cerca de sus hijos y sobre la importancia de hablar con los niños acerca de lo que les pasa en su día a día. Cada juguete representaba una tragedia diferente en la vida de un menor.

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