El maltrato a una mujer detrás de la denuncia contra un call center

Esta semana las redes sociales explotaron en indignación cuando se hicieron virales las imágenes del call center de la empresa JM Salud y Belleza Colombia de José Ferney Millán Pinzón. En estas se veía claramente cómo gritaba toda clase de improperios en contra de sus empleados.

Todos tenían actitud de pánico, pero había una mujer, en especial, que agachaba su cabeza con total sumisión. Su nombre es Karen Yesenia Poveda Porras, tiene 30 años y su historia de maltrato comenzó cuando conoció a este hombre como trabajadora de su empresa en el 2020. “Siempre noté en él actitudes de agresividad, pero, al mismo tiempo, era muy amable y me comenzó a cortejar”.

Su comportamiento era extraño. Transitaba de la alegría a la ira en cuestión de segundos. A veces, comenzaba a tener actitudes para inspirar lástima, solía decir que todo lo malo le sucedía a él y que nadie entendía el cúmulo de problemas que manejaba a diario. Muy diferente al hombre que se muestra en televisión, amigable, convincente ofreciendo productos naturales.

El call center era conformado por unas diez personas, es su mayoría, mujeres. Las ganancias para los empleados eran por comisión y si no lograban el cometido en ventas rápidamente aparecían las humillaciones de Millán. “Él les hacía creer a las personas que ese era el único trabajo que podían conseguir. Llegaban a las 5: 30 de la mañana y a las 7 de la noche no habían salido aún”.

El acoso laboral llegaba a tal punto que Millán cerraba con candado la puerta para que ningún empleado saliera del lugar. Si les daba hambre o querían ir al baño, simplemente, estaban secuestrados. “Muchas veces tuve que meterme en la mitad para que no les pegara a los empleados. En varias oportunidades le mandaron a la Policía y hasta a la autoridad le cerraba la puerta en la cara”.

Pero Millán sabía trabajar psicológicamente a las mujeres. Dos meses después de conocerlo Karen entabló una relación con él. “Es que él la embarraba, pero después se hacía la víctima y pedía perdón y uno terminaba envuelto en ese juego”. Incluso se les arrodillaba a las personas, las mantenía entre el miedo y la lástima.

La relación

Al comienzo de la relación hubo muchos cortejos y halagos, pero no pasó mucho tiempo para que aquel 11 de noviembre de 2020 llegará la primera agresión. La causa la misma de todas las siguientes: estrés.

Ese día Millán tumbó a Karen contra el suelo e hizo que su cabeza se golpeara contra una silla hasta que se le formó un hematoma. “De ahí para adelante siempre buscaba la manera de desquitarse conmigo”. Tiraba cosas, las rompía, era la forma en la que decía desahogarse. Luego de los golpes venía el arrepentimiento y el perdón.

Siempre le decía que nadie entendía su nivel de estrés y prometía no volver a caer en las garras de la ira. “Lo perdoné y seguimos con la relación tanto laboral como personal. Pero ya se había quitado la máscara. Nunca pararon los gritos”.

Para la Navidad, Karen, su hija y Millán viajaron al Tolima a un paseo, pero lejos de pasar un buen momento la fiesta terminó en tragedia. “El 24 de diciembre de 2020 me golpeó delante de mi hija y me encerró en la habitación del hotel, no podíamos salir. Me quitó el teléfono para que yo no pudiera llamar a mi familia”. En ese momento esta mujer sentía un profundo miedo de sufrir retaliaciones por parte de su pareja. “Él me golpeaba en la casa y me maltrataba también en frente de los empleados del call center. No le daba nada”.

Ya en enero de 2021 las agresiones fueron más violentas en el apartamento donde la víctima vivía con Millán en Bosa. “Ese día me golpeó tan fuerte que la vecina llamó a la Policía. En esa ocasión le puse una denuncia en una URI de Kennedy. Salió como a los dos días de la cárcel”.

Para mayo Millán volvió a golpear las puertas en la casa de Karen, prometiéndole el cielo y la tierra y asegurándole que esa vez, el cambio era definitivo. “Lo perdoné. Luego me enteré de que en ese lapso de tiempo había tenido otra pareja y que esa relación también había terminado por lo mismo: maltrato. Había cometido los mismos abusos con ella”.

Pronto, Millán comenzó a amenazar a Karen con agredir a su familia. “Me decía que si me iba les haría daño. Era una pesadilla vivir y trabajar con él. Había días en los que me encerraba en la casa. Me decía que yo iba a pagar por haberlo denunciado”. La atormentaba diciéndole que él era una figura pública, que salía en televisión y que ella había arruinado su carrera.

Para ese momento las golpizas eran diarias, a veces con palos de escoba, con correas, con zapatos, otras veces la metía en la ducha con agua fría y la obligaba a estar allí hasta que él lo considerara oportuno. “Muchas veces, después de maltratarme, me obligaba a tener relaciones sexuales con él. Era muy denigrante esa situación”. Karen tuvo que entregarle su hija a su mamá para alejarla de ese infierno en el que vivía.

El escape

Con su autoestima en el piso Karen tenía que seguir saliendo a trabajar. Delante de los empleados Millán la denigraba de tal forma que sus subalternos fueron sintiendo miedo de que ocurriera una tragedia.

Fueron ellos los que la ayudaron a escapar del lugar. Sentían temor, pero se arriesgaron. “El año pasado pude escapar. Ellos fueron los que contactaron a mi familia pidiéndoles, casi rogándoles, que me fuera a recoger porque, palabras textuales, un día me iba a matar”.

Luego, de ese mismo lugar, o es cárcel como algunos le dicen ahora, salió el video que este mes se hizo viral y que destapó este caso de maltrato laboral que conmocionó a las redes.

Karen agradece porque, aunque sabía que esos videos ya estaban en poder de la Fiscalía, gracias a que se revelaron ella pudo contarle al país la pesadilla por la que estaba pasando. “Por fin sale a la luz todo esto. Ellos fueron valientes, yo no, sola no hubiera podido”.

Este caso está siendo manejado por el abogado John Fajardo Medina de la firma Medina Fajardo Abogados. Allí le dieron el impulso procesal que necesitaba y mediante el cual se logró la imputación de cargos contra Millán en el año 2021.

Hoy cursa un proceso en su contra por violencia intrafamiliar agravado en el Juzgado 14 Penal Municipal de Bogotá. “Analizando su relato evaluaremos si se pueden configurar otro tipo de conductas típicas en el área penal”.

El abogado tiene en su poder videos y los dictámenes de Medicina Legal con incapacidades médicas que superan los ochos días, muchas veces ocasionadas con armas contundentes. “Lograremos una sentencia en contra de Millán, ese es un delito que no tiene ningún beneficio. Tendrá que reparar a la víctima e ir a la cárcel”. La próxima audiencia es el 3 de mayo.

Otros muy diferentes serán los procesos abiertos por maltrato laboral interpuestos por los empleados que se atrevan a denunciar. “Yo sé que muchas mujeres fueron también maltratadas por él. Hoy les digo que no tengan miedo y que denuncien o busquen ayuda”, dijo Karen.

EL TIEMPO ha intentado obtener el testimonio de Millán, pero, hasta el momento, en los teléfonos de su empresa, que figuran en la web,  no ha habido quién responda.

La contraparte

Por su parte, José Ferney Millán Pinzón, dijo a través de una carta que ofrecía disculpas públicas e invocaba al perdón de todos a quienes había hecho daño. “Sobre todo a la afectada Karen Yesenia Poveda Porras por cualquier tipo de agravio que mi errado comportamiento le pudo causar”.

Con respecto a su conducta dijo que para el año 2020 y luego de varios incidentes comenzó un tratamiento psicológico en el que fue diagnosticado con un Trastorno De Desregulación Disruptiva del Estado del Ánimo (TDDEA). “Fue una sorpresa para mí y mis familiares”.

Agregó que en este momento cuenta con 17 empleados y que los considera parte de su familia. “Por ellos me siento en total disposición de excusarme las veces que sean necesarias pues ellos son testigos de mi comportamiento actual y del cómo trabajamos día a día en pro de nuestra empresa y sus familias”.

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